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Patrimonio eclesiástico en ruina



Pasado el susto y la tristeza tras la pérdida de San Agustín, nos cabe hacer una pequeña reflexión sobre el estado de conservación de los distintos templos asidonenses. Un primer acercamiento nos hace ver la falta de mantenimiento que ha sufrido durante unos años, unido a la mala climatología y a la falta de inversiones de las distintas administraciones que, si bien no son algunas las propietarias, son las garantes de conservar nuestro legado patrimonial, de transmitirlas a las futuras generaciones, y de sacar provecho para las actuales.


La iglesia matriz de Santa María la Mayor la Coronada es el principal templo de la ciudad y uno de los que presenta problemas de mantenimiento. A pesar de los esfuerzos de la asociación que la conserva, no se ha abordado su conservación de modo integral y urgente, y todo pese a ser Bien de Interés Cultural y Monumento Nacional, y de contar con un plan de actuación desde 2002 (¡han pasado 13 años!). Desgraciadamente, nada se ha hecho en estos trece años, no llegó el dinero, y dada la actual crisis (que ya no es sólo económica, parece que también es de responsabilidad e identidad cultural) nos tememos que nada se hará. El retablo de la imagen, con tallas de Roque Bolduque, tiene graves problemas de filtraciones de aguas, y nos hace suponer que seguirá durante mucho tiempo con dicho deterioro. Un análisis más detenido de la situación de Santa María se puede leer aquí.

 

La iglesia de la Victoria, antiguo convento de frailes Mínimos, está desde hace unas semanas cerrada al culto por graves problemas en su techumbre. Más de lo mismo: falta de mantenimiento y dejadez en las inversiones para frenar este problema que puede afectar a los bienes muebles que contiene esta singular iglesia barroca, con obras de Martínez Montañez. Ya abrimos una entrada en el blog analizando este problema.


La iglesia de Santiago tampoco se salva de esta situación. Si bien ya se actuó de manera urgente en 2011 ante las graves filtraciones de agua que afectaron a las pinturas de Legot del altar mayor (ver aquí), nuevamente necesita más financiación para poder continuar con el arreglo de las cubiertas, que esperemos no afecte demasiado al bello artesonado que posee. En este templo no sólo el daño es estructural, también afecta a sus imágenes, como pasa con el Cristo de la Buena Muerte, que no procesionó este año debido al su delicado estado de conservación.


San Juan de Dios, otro de los templos asidonenses, no "podría ser menos" y tiene graves problemas en las vigas de su cubiertas, afectadas entre otras cosas por la acción de insectos xilófagos. Diversas han sido las acciones para intentar paliar este problema, que afectó en buena parte a la zona lateral del templo que linda con un instituto (ver aquí), y que provocó el acordonamiento de la zona, pero no bastan. Las cubiertas siguen dañadas, al igual que la puerta de entrada. Esperemos que pronto se puedan acometer nuevas obras de mantenimiento.


La ermita de los Santos Mártires parece que, comparada con el resto de los templos asidonenses, se libra de esta casi maldición. Hace años el pueblo ayudó a su conservación, acometiendo obras de mejora que la salvó del deterioro. La ermita, de época visigoda, tiene la suerte de contar con un ermitaño que se encarga de su mantenimiento, impagable labor que realiza en pro a este templo. Aún así, es necesaria la ayuda para que el arreglo no se deje, sobre todo debido al invierno tan duro que hemos tenido.


Llegados a este punto podemos afirmar que tanto el convento de Jesús, María y José, como el de San Cristóbal son los únicos templos religiosos asidonenses que permanecen bien conservados. Las monjas agustinas (recoletas unas, ermitañas otras) ya se preocuparon hace años en el mantenimiento de su ligar de vida y oración, y dichos templos se libran de la problemática que tienen las otras edificaciones.

Cabe hacer una serie de reflexiones ¿Por qué no se ha mantenido, a lo largo de estos últimos años, los templos como buenamente corresponde, y así lo hicieron por ejemplo las monjas de clausura?. Es una pena que, llegados a este punto desbordante en el que la necesidad apremia a casi todos los templos, los esfuerzos tengan que ser dispersos para evitar otro desastre como el de San Agustín. El dinero no llega ahora. Pero pudo llegar hace 13 años para Santa María, y no ocurrió así (no pudo el Obispado poner su parte, y tuvimos la mala suerte de que Cajasur fue intervenida).

Mala suerte, ese parece que es el mal asidonense. Mala suerte por no haber tenido una efeméride para sacar tajada y acondicionar alguno de los templos que tenemos. Mala suerte por no haber tenido algún hijo del pueblo en la delegación de Cultura para acondicionar uno de los bellos retablos, como sí hizo Arcos de la Frontera aprovechado esta ventaja. Mala suerte de nuevo por no haber criado a la consejera de Cultura, pudiendo entrar en el proyecto de Andalucía Barroca, como sí hizo Antequera, ciudad de origen de la política de turno. ¿Tenemos que llegar a esto? ¿Es que hay que tener "contactos" para poder arrimar las ascuas a uno? Parece que no vale para nada tener el templo más antiguo en activo en Andalucía (¡qué sería de la ermita de los Santos Mártires si estuviera más cerca de San Telmo!).

Mala suerte porque a un rey español se le ocurrió devolver de nuevo la sede episcopal que estaba en Medina Sidonia a Cádiz. Quizá entonces el obispado hubiera estado más informado del estado de sus propiedades, que es su competencia. De nada sirve la importancia que tuvo la iglesia asidonense en la diócesis (Pimeno, arcedaniato...). De nada parece viendo estos lodos.

La ciudadanía asidonense está dolida por estas pérdidas. El patrimonio es cosa de todos, no nos pertenece, sino que es un legado que recibimos y que debemos dar en el mejor estado posible a las siguientes generaciones. Ya basta.

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