miércoles, 10 de julio de 2013

Predela

Continuando con la descripción gráfica del retablo de Santa María, recogemos hoy la predela. Es la plataforma o banco sobre el que se asienta el retablo o altar. Las figuras que recorren esta zona reciben, por extensión, también este nombre.


La primera escena, empezando por la parte izquierda del retablo, escenifica la Oración en el Huerto de Nuestro Señor, un relieve en el que se contempla a Jesús en actitud orante, los apóstoles durmiendo, y la escena de Getsemaní con olivos. Al fondo aparecen un grupo de personas que acuden para apresarlo.


 

La siguiente escena, por orden cronológico, es el Prendimiento de Jesucristo. En este relieve se aprecia la escena del beso de Judas, que delata la traición, los romanos y demás judíos que acuden al arresto, así como el momento en el que Pedro corta la oreja al soldado romano Malco.


 Una doble escena se recoge en la zona central de la predela. A la izquierda el relieve muestra la escenificación en el pretorio de la Flagelación de Cristo, atado a una columna y flanqueado por dos romanos que empuñan látigos, junto con varios romanos más que completan la escena. A la derecha, se recoge la denominada escena Ecce Homo, momento en el que, por medio de estas palabras, presenta Poncio Pilato a Jesús al pueblo judío. Coronado de espinas y con un manto púrpura, la figura de Cristo está a la izquierda, elevado del pueblo que lo hostiga desde abajo.


Bajo esta doble escena encontramos una pareja de ángeles tenantes que rodean una cartela.


El quinto relieve escenifica una de las tres caídas que Jesús tuvo, camino al monte Calvario, portando la cruz. En la imagen central apreciamos a Cristo caído, siendo ayudado por Simón, natural de Cirene. Una muchedumbre lo rodea, viendo entre ellas al grupo de mujeres que lo siguen y al que él mismo consuela, así como varios romanos que lo golpean.


La última escena es el momento de la  Crucifixión. Aún no está elevado en la cruz, sino que se recoge el pasaje en el que clavan a Cristo en el madero. Romanos a caballo y a pie completan la escena, que reproduce las afueras de Jerusalén.


Entre los relieves reseñados arriba, se intercalan pequeñas figuras de santos, acompañados de cabezas de ángeles y motivos pasionales. El primero de ellos es un obispo, que porta un libro abierto.


El segundo es San Agustín, padre y doctor de la Iglesia y vinculado históricamente a la ciudad de Medina Sidonia. Se acompaña de los atributos propios (mitra en calidad de obispo de Hipona, libro que alude a doctor de la Iglesia, junto con el corazón habitual en los escudos agustinos, y a los pies una iglesia que hace referencia a su papel como Padre Latino de la Iglesia).


El evangelista Lucas es el tercero de los santos, con libro en mano y a los pies un buey, que alude al sacrificio de Zacarías, y con el que comienza su evangelio.


Un último santo aparece en relieve, vestido con ornamentos rojos. Posiblemente se trate de San Marcos, por la figura animal que se encuentra a sus pies y que parece un león.

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