viernes, 8 de noviembre de 2013

Lápidas (II)


Otras lápidas que hay repartidas por Santa María no presentan la misma calidad que la anterior, y el desgaste del tiempo y las pisadas nos impiden conocer a quiénes están dedicadas.

Ocurre por ejemplo con la lápida sepulcral de la imagen. Realizada en el siglo XVI en piedra caliza, apenas es legible su inscripción. Es de menor tamaño que la anterior de Francisco de Vera, así como su forma (cuadrada, no rectangular).


Misma suerte tiene otra de las lápidas, del mismo siglo, aunque sí le es visible el escudo heráldico que alberga. Realizada en mármol negro, la inscripción que está bajo el escudo es ilegible tras el desgaste de los años y por haber perdido parte de la superficie, posiblemente por ser golpeado el mármol.


De piedra negra está realizada otra de las lápidas que están en Santa María. Presenta como particularidad que diferencia a las anteriores dos argollas en los extremos con una inscripción algo legible en la que se recoge el nombre del difunto, un vicario de las iglesias de Medina Sidonia muerto en el año 1697. La lápida se la dedican sus herederos, siendo ilegible el resto de la lápida.

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