domingo, 24 de agosto de 2014

La presentación en el templo

 
Le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor.
 
 
La presentación de Jesús en el templo es la escena que traemos este mes. María y José acuden al templo a presentar al niño ante el sacerdote, en el centro de la composición y ataviado con una túnica negra y una tiara, que coge en brazos a Jesús. Flanquean al sacerdote varias figuras secundarias. Una de ellas corresponde a la profetisa Ana, quien habla del niño a todos. Cubierta con un velo, porta en sus manos un pequeño cesto. Al otro lado del sacerdote encontramos al justo Simeón, quien levanta la mano por encima de san José, en actitud de bendecir y entonar el Nunc dimittis. Otra figura, menos reconocible, aparece de forma secundaria, representando a un joven cubierto con un bonete.
 

María aparece ataviada con túnica roja y manto azul recogido sobre sus brazos, profusamente decorado. Cubre su cabeza un velo blanco, dejando entrever parte su oreja. Se acerca al sacerdote con sus manos juntas en señal de oración.


 La imagen de san José, con barba y cabello oscuro, presenta el inicio de una genuflexión adelantando la pierna derecha. A su vez, agarra el manto rojo con intención de quitárselo en señal de adoración. Además del manto, que se tercia sobre sus hombros, viste túnica color azul.

lunes, 18 de agosto de 2014

El marqués de la Vega-Inclán

Fue don Miguel de la Vega Inclán, marqués de este apellido uno de esos hombres que en los campos de batalla no dan valor a la sangre derramada, cuando ésta se emplea en la realización de nobles hazañas.

Nacido en Medina Sidonia (Cádiz) el 21 de marzo de 1820, ingresando en el Ejército, en 1835, como cadete del Real Cuerpo de Guardias, siendo ascendido a alférez en 1837, e incorporándose en noviembre del mismo año al Ejército que, por tierras del norte, sostenía rudos encuentros con los bandos carlistas.

Desde el comienzo de su carrera se distinguió por su valor y talento, como lo demuestran los importantes hechos de armas que realizó en los combates librados en Barcelona, y en las operaciones verificadas con motivo de la tercera guerra carlista.

Su actuación como capitán general de Puerto Rico es digna de ser admirada. Durante dos años escasos fortaleció y llenó de simpatías la autoridad que ejercía; dotó a la Beneficencia de cuantos elementos carecía; introdujo necesarias reformas en todos los servicios públicos e ideó un proyecto laudable de obras que, de haberse realizado, hubieran fomentado de manera portentosa la agricultura, la industria y el comercio portorriqueños.

Las importantísimas empresas en que tomó parte presentan a don Miguel de la Vega Inclán como un militar de gran valor y mérito. Formó parte de la expedición de Portugal, como ayudante del capitán general de Castilla la Vieja, de donde regresó con una comisión confidencial para el Gobierno. No fue ésta la única vez que le confiaron cargos de tan alto honor y de difícil desempeño, pues poco más tarde fue comisionado para llevar las insignias del Toisón de Oro al príncipe heredero de Prusia. También se encontró en los sucesos de Torrejón de Ardoz, siendo tan meritísima su actuación, que se le recompensó con el grado de comandante, que disfrutó hasta 1849, año en que fue ascendido a teniente coronel.

La revolución de 1868 le sorprendió siendo jefe de la división de Caballería del Ejército de Andalucía, y a las órdenes del general marqués de Novaliches asistió a la famosa batalla de Alcolea, quedando entonces de cuartel hasta la Restauración, cuyo primer gobierno le nombró jefe del Estado Mayor General del tercer Cuerpo del Ejército del Norte.

Poco después, en premio a sus servicios prestados, recibió el nombramiento de teniente general de las tropas del Norte.

Después de pasar por las capitanías generales de Baleares y Castilla la Vieja, fue destinado a la de Puerto Rico, donde falleció el 31 de julio de 1884, víctima de la epidemia de fiebre amarilla, que por entonces diezmaba los habitantes de aquella isla.

Su nombre es evocador de grandes y valiosos rasgos militares.

Juan Paredes.

Publicado en Nuevo diario de Madrid el 8 de agosto de 1923.

jueves, 14 de agosto de 2014

Fotografías históricas: Ayuntamiento


El Ayuntamiento es la siguiente fotografía extraída del Archivo de la Dirección General de Turismo. Tomada en tiempos de la República (se aprecia la nomenclatura constitucionalista de la plaza), podemos ver el antiguo enlosado de cancha, así como el sistema de alumbrado o los pequeños álamos de donde toma popularmente el nombre la plaza, y que se encuentran entutorados con tablas de madera.
A la izquierda se ve la entrada de una tienda de comestibles, en donde actualmente hay una administración de Loterías. Ese mismo edificio tiene hoy en día una planta más que en los años 30 del siglo pasado.
Bajo el porticado del edificio consistorial se aprecia una de los togados romanos que se hallaron en Medina Sidonia.

lunes, 4 de agosto de 2014

Fotografías históricas: Santiago


 
 
De la iglesia de Santiago Mayor sólo aparece una foto en el Archivo de la Dirección General de Turismo. Es del interior del templo y pocos cambios podemos apreciar, salvo la liberación de la escayola en las columnas, la escasez de bancos y el cambio de alumbrado (nótese el foco que aparece en la primera columna).
 
 



viernes, 1 de agosto de 2014

La obra del mes: Purísima Concepción



Una bella talla de la Concepción preside el altar neoclásico situado en uno de los laterales de Santa María. No es el retablo primitivo, para el que fue concebido se realizó en 1571, antes de que los Novela lo adquiriesen. Para entonces, se encargó esta imagen de estilo marienista en 1596.

De aspecto jovial y gran belleza, esta Inmaculada cumple el canon del dogma que representa: de pie, con las manos juntas en actitud orante, aplastando una serpiente con sus pies y con una media luna plateada (posterior, de estilo barroco) con azucenas, símbolo de pureza.

Viste una preciosa túnica dorada, decorada con roelos oscuros y está cubierta con un manto azul purísima. toda la policromía es posterior a la fecha, siendo del siglo XVIII. Está coronada con una gran corona metálica, también de época posterior a la talla. Anteriormente estaba rodeada con un característico "ocho" también plateado.


En cuanto a su autoría, es obra del imaginero cordobés Andrés de Castillejos, y no de Giralte, como comúnmente se señala.

Centenario de la muerte de Thebussem

Hoy se cumplen cien años de la muerte del insigne asidonense Mariano Pardo de Figueroa. Nos queda todo un año por delante para homenajear...