martes, 20 de enero de 2015

Monasterio de san José del Cuervo, por Augusto Conte Lacave (III)

Dado este primer paso, estuvieron los padres en relación con el consejo de Medina Sidonia proponiéndoseles la idea y suplicando su beneplácito, así como la cesión de los terrenos precisos en dicha Garganta del Cuervo.

El 15 de Octubre de 1.715 lograron la donación solicitada que comprendía todo el terreno que vierte sus aguas a dicha garganta desde su origen hasta la pasada del Helecho, cuya extensión componía 610 fanegas de tierra de pasto y monte. Comenzose seguidamente a construir el convento en Diciembre del propio año, pero hasta 1.770 no pudo ponerse en condiciones de llevar la vida rigurosa propia de un Yermo Carmelitano.

En esta fecha se elevó a priorato, siendo su primer prior el padre Francisco de San Agustín, natural de la villa de El Coronil, varón de grandes prestigios, de santidad, alcanzando sus mejores años en este santo retiro desde ese año de 1.770 hasta la invasión de España por las tropas napoleónicas y gozando paz completa, viviendo sus religiosos con el rigor y ejemplaridad de los demás desiertos que tuvo el Orden Carmelitano en las demás provincias de España, sin excluir el rigurosismo de las Batuecas.

El convento se empezó hacia la mitad de la altura del monte, en una explanada, formando un cuadrado con dos salientes al sudoeste y otro al noroeste. El historiador de Medina Sidonia, Martínez y Delgado, que lo conoció en sus mejores tiempos, dice que el convento era grande, con espaciosos claustros, suficiente Iglesia y cómoda hospedería para las muchas familias que lo frecuentaban por el beneficio de sus aguas medicinales.

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