lunes, 26 de octubre de 2015

Condenado por robar en 2005 tallas religiosas valoradas en 12.200 euros


El Juzgado de lo Penal número 1 de Cádiz ha condenado a José L. a tres años y medio de prisión por haber robado varias piezas de interés artístico y cultural -valoradas en 12.260 euros- en una ermita de Medina y en una finca de San José del Valle hace ahora una década. Además, este ladrón vendió la mercancía sustraída a un anticuario ilegal de Bornos, Pedro M., el cual ha sido condenado también por un delito de receptación para el tráfico a un año de prisión y multa de 1.980 euros.

La sentencia, que no es firme y está recurrida, llega diez años después de que ocurrieran los hechos. Una extensa instrucción ha provocado que tanto las penas solicitadas por el fiscal como las finalmente impuestas a los dos condenados se vean rebajadas de forma notable por las más que evidentes dilaciones indebidas.

La resolución judicial recoge como hechos probados que entre los días 8 y 9 de julio de 2005, José L. acudió a la Ermita de los Santos Mártires en Medina Sidonia, forzó los candados de la puerta de la cancela así como la puerta de la sacristía y sustrajo del interior de la iglesia una figura del Sagrado Corazón de Jesús, tasada en 630 euros, y una imagen tallada en madera policromada de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, creada en el siglo XVII, de interés artístico y cultural, y tasada en 7.300 euros.


Acto seguido -prosigue la sentencia- José L. acudió a un garaje de la localidad de Bornos donde el también procesado Pedro M. se dedicaba a la venta de antigüedades, si bien no estaba dado de alta para dicha actividad ni llevaba contabilidad, libros ni facturación. Allí José le ofreció la venta de la talla de la Virgen, que el anticuario ilegal adquirió al precio de 400 euros "a sabiendas de la procedencia ilícita de la imagen".
El 14 de julio de 2005 Pedro M. contactó con otro anticuario al que vendió la imagen de la Virgen con Santa Ana por 4.500 euros (once veces más del precio al que la compró), de los cuales 3.000 se entregaron en efectivo y el resto se permutó en mercancía. Según la sentencia, este anticuario no conocía el origen ilícito de la talla. De hecho, cuando la vendió a un tercero y la Guardia Civil detectó esta compra, el hombre la recuperó y la entregó, siendo devuelta a sus propietarios. Sin embargo -especifica el magistrado- la figura del Sagrado Corazón no ha sido localizada. 
El juez entiende que los hechos relatados son constitutivos de un delito continuado de robo con fuerza "agravado uno de ellos por recaer sobre elementos de interés cultural o artístico, y otro por cometerse en casa habitada".

En concreto -apunta la sentencia- la imagen de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen es una talla "con valor histórico-artístico catalogada en el inventario de bienes de la Iglesia" que "según la perito Carmen Machuca, estaba pendiente de restauración para ser incluida como Bien de Interés Cultural". 
Publicado en Diario de Cádiz el 26 de octubre de 2015.

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