jueves, 8 de octubre de 2015

El cordel de los Merchantes y los toros



Entre Medina Sidonia y Chiclana de la Frontera pasa el cordel de Los Merchantes, nombre nacido de unos populares varilargueros del siglo XVIII que vieron emerger el toreo a pie y las primeras ganaderías de lidia. Por él pasaron Manuel Bellón «El Africano», los Romeros de Ronda, el chiclanero José Cándido, los sevillanos Costillares y Pepe Hillo... Y, obviamente, el «Napoleón de los Toreros», Francisco Montes «Paquiro».

Por él discurrieron también los toros del Duque de Medina Sidonia rumbo a la marisma; mientras que siguen circulando los de Torrestrella, Cebada Gago y Núñez del Cuvillo, que resisten a la crisis, al mismo tiempo que otras ganaderías vecinas prestigiosas han desaparecido.

De todas las comarcas taurinas, Medina Sidonia es donde más hondo se hunden los raíces de la Fiesta. Aquí nació la idiosincrasia campera gaditana y se continúa preservando el equilibrio natural que hombres, toros y caballos alcanzaron desde tiempo inmemorial.

Hace dos siglos, la regeneración de la Fiesta vino del chiclanero Paquiro, nacido a pocos kilómetros de Medina Sidonia, donde la dinastía de los Merchantes había acompañado durante tres cuartos de siglo los balbuceos del emergente toreo a pie. La comarca de Medina, siempre taurina y fundamental en la cría del toro bravo, atraviesa momentos duros: varias ganaderías de postín han dejado de existir -como las del Marqués de Domecq, Martelilla o  Mari Carmen Camacho- y las que quedan luchan por subsistir.

En La Zorrera, los herederos de José Cebada Gago -Javi y José, los hijos de Salvador García Cebada-, siguen la línea marcada por su padre y buscan el toro que genera emoción. Sin embargo, desde hace veinte años, ninguna figura ha olido un pitón... Muy cerca, en Los Alburejos, también se sigue la línea marcada por don Álvaro Domecq y Díez, con una mezcla parecida a La Zorrera. Entre ambas ganaderías, los intercambios resultaban frecuentes, pero los criterios, aunque similares, eran distintos.

Don Álvaro le advirtió muchas veces a su vecino y amigo Salvador del peligro que conllevaba el exceso de casta. Y aunque tardó algo más en ser marginado, acabó padeciendo el rechazo de las figuras, para quienes sus Torrestrellas pecaban de embestidas algo incómodas y de pitones demasiado astifinos. En todo el campo de Medina, la ganadería más aventajada en la actualidad es la de Núñez del Cuvillo, que ha recuperado su puesto privilegiado conquistado hace veinte años. Una posición que perdió en dos ocasiones: la primera, por haberse entregado en cuerpo y alma a José Tomás, lo que le ocasionó represalias cuando éste se retiró de los ruedos; y la segunda, por haber perdido calidad en las embestidas de sus toros por culpa de un exceso de manejo. De todo se aprende…

Y estas tres ganaderías contemplarían el futuro con optimismo si no fuera por la evolución de la sociedad. Quizás porque había percibido la brecha entre la gente del campo y los progres urbanitas, don Álvaro Domecq Romero ideó enseñar a cada cual las tradiciones camperas gaditanas, tan defendidas por su padre. Desde entonces, Los Alburejos se ha convertido en el conservatorio de unos valores remotos gracias al espectáculo “A campo abierto” que hace retroceder al visitante dos siglos, cuando Carlos IV prohibió correr los toros, sin saber que el verdadero esplendor de la Fiesta llegaría más tarde.

Publicado en Tierras Taurinas.

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