sábado, 1 de octubre de 2016

La obra del mes: Crucificado


Presentamos esta magnífica pintura de caballete de estilo barroco. De grandes dimensiones (sobrepasa los dos metros de altura), se trata de un óleo sobre lienzo datado en la segunda mitad del siglo XVIII. En diversos manuales es atribuido a Francisco de Zurbarán, algo aventurado creemos, si bien se puede enmarcar perfectamente a la obra barroca sevillana próxima al taller del de Fuente de Cantos.

La representación es clásica: se encuentra Cristo crucificado (tres clavos) aún vivo y ataviado con sudario de amplio paño y nudo grande. Con rostro sereno aunque doloroso, presenta hileras de sangre, sin acabar en la exageración propia del Barroco.




Lo más interesante quizá del cuadro es el paisaje pintado. Representa Jerusalén vista desde el Gólgota, en donde está clavada la cruz. Así, podemos apreciar la parte amurallada de la ciudad, con torreones, almenas y una puerta de acceso labrada con un arco de medio punto. Tras las murallas se contemplan los edificios de Jerusalén, sobresaliendo cúpulas semiesféricas. Usando la perspectiva, podemos ver la zona más alejada del Calvario a la derecha, y la más cercana a la izquierda, en donde los edificios son representados de mayor modo, incluyéndose de nuevo cúpulas.

En un principio, el cuadro estaba dentro de un retablo desaparecido perteneciente al Patronato de los Novela y dedicado a la Virgen de los Dolores, del cual formaban parte otros lienzos (los pintado por Juan de Espinal). Hasta hace unos años podíamos contemplarlo cercanamente en el Museo de Arte Sacro que existía en las Salas Altas. Tras el tristemente cierre del mismo, se encuentra ahora en la Sacristía del templo de Santa María, en el que también estuvo colgado con anterioridad junto con los dos lienzos de Juan Simón Gutiérrez.

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