jueves, 8 de enero de 2015

Monasterio de san José del Cuervo, por Augusto Conte Lacave (I)

La necesidad de la provincia Carmelitana de la Baja Andalucía, llamada de San Juan de la Cruz, de tener un desierto donde practicaran aquellos de sus miembros que lo desearan la vida ermítica, tardó mucho en poderse lograr cumplidamente.

Primero hizo de tal el convento de San Juan Bautista de Trasierra, cerca de Córdoba; fundidas las dos provincias andaluzas en una (1.612), sirvió para ambas el de las Nieves en la Serranía de Ronda; cuando se volvieron a separar (1.688) se fundó, con intención de que sirviera de yermo Andalucía la Baja, el convento de San José del Valle, situado en el distrito entre Arcos y Medina; después de algún tiempo experimentaron los religiosos que era muy mal sitio la vida de desierto, aunque, con no pocos sacrificios, procuraron llevar allí la vida común de las demás casas de las Descalzas hasta la exclaustración de 1.835.

Intentose otro en el Pedroso, cerca de Constantina (Sevilla) que también se dejó éste antes de concluir su edificación. Persuadidos los superiores de que en San José del Valle no se podía sostener la vida eremítica, se dieron a buscar por todo el territorio de la provincia carmelitana, un sitio apartado de todo comercio humano, dotado de agua y con demás condiciones que se requieren para una casa de esta índole.

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