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martes, 19 de mayo de 2020

José Olmo


Nacido en 1884, era carbonero y líder del sindicato anarquista de Medina Sidonia. Su compañera era María Bollullo, con la que no estaba casado y con la cual tuvo cinco hijos: Palmiro, Paz, Germinal, Salud y Acracia.
Como corresponsal del centro obrero Medina Sidonia repartía libros y folletos enviados por la organización "tierra y libertad", destacándose por su capacidad oratoria y organizativa. Su afiliación política (pone en marcha el sindicato anarquista asidonense) le valió el odio de los terratenientes, teniendo serias dificultades para encontrar trabajo en Medina Sidonia.
En 1914 recibe permiso de vigilante de bosque y trabaja en la finca de Ahijón. Dada la cercanía de la finca a Casas Viejas se traslada allí con su familia en donde siguió organizando y difundiendo el ideario anarquista. La prensa de la época lo recoge así:
A principios de 1914, los caciques de Medina “arreciaron más y más, no dándoles trabajo a aquellos compañeros que más se distinguían en la lucha, hasta que el compañero Olmo tuvo que abandonar el pueblo, trasladándose a la próxima aldea de Casas Viejas, cuyos obreros estaban a la sazón sin asociar. A los dos o tres meses nuestro compañero había organizado más de 500 trabajadores” de un total de 1588 vecinos“
 El 8 de junio de 1914 inaugura el primer sindicato de Casas Viejas: "Los invencibles". El periódico La voz del campesino de 28 de junio de 1914 escribió sobre este hecho:
“A continuación hace uso de la palabra el joven luchador José Olmo, desarrollando el tema del origen de la miseria y los medios de concluir con ella”.
"Atacó la propiedad privada y al principio de autoridad, dando golpes certeros a estos, a la religión y a la política.
Describir cuanto dijo de bueno sería tarea interminable, pues no tenemos suficiente espacio en nuestro periódico.
Al concluir su peroración dicho compañero fue ovacionado unánimemente, dándose por terminado el acto a la una de la noche con un viva a la unión y a la fraternidad obrera”.
Tras el cierre del centro obrero de Casas Viejas después de los Sucesos de 1915, y dada la presión de las autoridades (en especial el marqués de Negrón), José Olmo regresa a Medina tras salir de prisión, donde continua con su trabajo como carbonero.
En las elecciones de 1918, Olmo y otros anarquistas se unieron a la causa liberal para derrocar a los conservadores.  A José Olmo se le ofreció un trabajo como tabernero en el establecimiento de José Núñez. Estos hechos hundieron la reputación de Olmo al que se le veía como un apoyo del partido liberal y como un libertino que servía bebidas alcohólicas. En 1920 recibió una paliza a manos de campesinos, que le obligó a quedarse en cama, agravándose la tuberculosis que padecía desde hacía años.
Estos hechos supusieron que el 10 de mayo de 1920, falleciera en la localidad de Medina Sidonia, celebrándose el matrimonio cristiano con su pareja el mismo día.

jueves, 2 de enero de 2020

Galdós y Medina Sidonia


Se cumple en este 2020 el centenario de la muerte del escritor canario Benito Pérez Galdós, considerado uno de los mejores novelistas de las letras hispánicas. De su basta producción literaria, dos son los títulos que guardan relación, directa e indirectamente, con nuestra localidad.


Galdós escribió un total de 46 novelas históricas, reunidas en cinco series, conocidas como Episodios Nacionales. El primero de ellos se titula Trafalgar y está dedicado a la batalla homónima sucedida en la costa gaditana. La primera referencia a Medina Sidonia en la obra galdosiana aparece en los primeros capítulos de la novela, adonde Gabriel, el joven protagonista, huye desde Cádiz siendo acogido en Medina Sidonia por el capitán Alonso. En nuestra localidad permanece y asiste a los preparativos y al desenlace de la batalla de Trafalgar.


Hay que dar un gran salto, hasta la tercera serie de los episodios para encontrar otra referencia a Medina Sidonia. Galdós dedica todo una novela a un asidonense ilustre: Manuel Montes de Oca (1804-1841) marino y ministro de la Marina durante la presidencia de Espartero, y que dirigió acciones militares para sofocar los motines contra Espartero y organizó el levantamiento en las Vascongadas.

En esta novela se aparta de la historia de Fernando Calpena (protagonista en los episodios anteriores de esta tercera serie) siendo el protagonista el coronel Santiago Ibero, afecto de Espartero, trasladando la acción a Madrid.

En el capítulo XXX se narra el fusilamiento de Montes de Oca, del que extraemos un pequeño fragmento:

 "Salió sin sombrero. En el patio que daba a la calle de San Francisco esperaba una carretela. A ella subió el reo, con el capellán a un lado y el Coronel enfrente. Muy bien cumplida por el cochero la orden de acelerar el paso, pronto llegaron a la Florida. Poca gente había en las calles y a la entrada del paseo. El honrado pueblo de Vitoria hizo al mártir los honores de un respetuoso duelo, alejándose del teatro de su martirio. Las personas que acudieron a verle pasar le compadecieron silenciosas. Algunas le miraron llorando. Durante el trayecto fúnebre, Montes de Oca habló algo con el capellán, menos con el Coronel; el sol hería de frente su rostro, y con su mano bien firme, no afectada ni de ligero temblor defendía sus ojos de la viva luz".

domingo, 11 de noviembre de 2018

El otro Centenario

En este 2018 se da la coincidencia de cumplirse efemérides importantes en nuestra localidad, tales como los trescientos años de la muerte del pintor Juan Simón Gutiérrez, o el centenario de la de Thebussem.

Pero hay otro fallecimiento de hijo ilustre que casi pasa desapercibido. Parece que solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero sí es cierto que las fechas "redondas" son más proclives a conmemorar. A esto hay que unir la gran plantilla de marineros ilustres que han nacido en Medina Sidonia, que eclipsan a otros menos conocidos.

Este 2018 se cumplen doscientos años de la muerte de José María Butrón Pareja.

Nuestro marino asidonense nació en 1793, entrando como guardamarina en la Armada a la temprana edad de 13 años en el Arsenal de La Carraca. Dada su trayectoria ejemplar, fue recompensado con el ascenso a alférez de fragata.



Con este nuevo grado fue destinado por propia petición al apostadero del Callao, en Perú, regresando varios años después a Cádiz. Aquí participó en la Guerra de la Independencia en las baterías del Puerto de Santa María y de Rota, ascendido luego a alférez de navío. Más, tarde, en 1815 asciende a teniente de fragata tras haber participado en una expedición por Chile.

De Chile volvió a Callao, haciendo servicio en Perú y Panamá. En 1818, ya teniente de navío (capitán), fue hecho prisionero y fusilado por mantener fidelidad a su patria y negarse a formar parte de las filas de los insurgentes independentistas chilenos durante la Batalla de Maipú.



Esta batalla, que tuvo lugar a principios de abril de 1818, enfrentó a las tropas independentistas del libertador San Martín contra las españolas de Osorio, y que insufló de ánimos a los independentistas chilenos.


miércoles, 23 de mayo de 2018

Rafael Pardo de Figueroa

 
Rafael Pardo de Figueroa y de la Serna, nació en Medina Sidonia en 1838 en el seno de la familia formada por José María Pardo de Figueroa y Manso de Andrade, alcalde de la ciudad gaditana de Medina Sidonia, y por María Luisa de la Serna, y hermano del Doctor Thebussem. En 1851 ingresó en el Colegio Militar de San Fernando (Cádiz), institución docente militar dedicada a la formación de los oficiales de la Armada. Durante sus primeros años como marino desempeñó diversos destinos en buques estacionados en Cuba y Filipinas.
Siendo comandante del cañonero Pampanga n.º 13 cayó enfermo, viéndose obligado a volver a la Península.
Tras un breve período de restablecimiento en su ciudad natal, fue destinado al Observatorio de San Fernando, como alumno del Curso de Estudios Superiores.
Durante los años dedicados a la ampliación de estudios, y en colaboración con Manuel de Villavicencio, trabajó en la traducción al castellano de la obra de Franz Friedrich Brünnow titulada Lehrbuch der spharischen astronomie (Berlín, 1851), que sería publicada con el título de Tratado de astronomía esférica (Cádiz, 1869). En 1868, tras el estallido de la Gloriosa, embarcó con destino a Cuba, en cuyas aguas volvió a navegar en diversos buques.
Volvió a la Península en 1872, tras su nombramiento como profesor de la Academia de Estudios de Ampliación de Marina. Al poco tiempo (1873) tomó posesión de su nuevo destino como subdirector del Observatorio de San Fernando, cargo que acababa de ser creado a instancias de Cecilio Pujazón, director de la mencionada institución desde 1869. Sólo unos años después, su preparación científica y sus conocimientos hidrográficos le hicieron acreedor de un nuevo nombramiento. Así, a mediados de 1876, la Armada le confirió el mando del vapor Piles, buque desde el que dirigió los trabajos hidrográficos de la Comisión Hidrográfica de la Península, hasta su pase a la situación de retiro en 1887. Murió en Cádiz en 1910.
Rafael Pardo de Figueroa consiguió mejorar ostensiblemente la calidad de los levantamientos cartográficos e hidrográficos, gracias a la renovación del instrumental, a la adopción de nuevas fórmulas para la determinación de las posiciones geográficas y a la introducción de una segunda corrección en los resultados obtenidos. Durante los once años en que estuvo al frente de la Comisión Hidrográfica de la Península, en los que impulsó decididamente la finalización de los trabajos hidrográficos pendientes en la costa mediterránea, se elaboraron más de cuarenta memorias técnicas (geodésicas, hidrográficas, astronómicas) y se levantaron dieciocho cartas náuticas y cuarenta y seis planos de las costas españolas.
 González González, Francisco José. "Rafael Pardo de Figueroa", en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red, www.rah.es)
 
 
 
 

viernes, 11 de mayo de 2018

Alonso López de Medina Sidonia

Nació en Medina Sidonia en torno al año 1510, era conocido como Alonso Lobo de Medina Sidonia —por haber nacido en dicha ciudad— y procedía de una familia de judeo-conversos. Siendo muy joven, ingresó en el convento de franciscanos descalzos de Medina Sidonia, donde muy pronto despuntó por su elocuencia y gran capacidad para la oratoria, tanto que, en una cuaresma que pasó predicando en Salamanca consiguió cautivar a centenares de jóvenes estudiantes que no tardaron en ingresar en la Orden Franciscana.

El hecho de defender a la comunidad de conversos, desde los púlpitos, frente a lo establecido en el Estatuto de la catedral de Toledo (1547) —que prohibía a los descendientes de judíos y moros ejercer cargos eclesiásticos a favor de los cristianos viejos, nobles, hidalgos y letrados, entre otros— y el de mostrarse partidario de Carranza en el proceso inquisitorial fueron motivos suficientes para que se decretase su destierro en 1570.
 
Desterrado en Italia, fray Alonso se incorporó a la comunidad capuchina al no existir allí comunidades de descalzos. Una vez en Roma, reanudó su predicación denunciando y dando grandes voces contra el Estatuto toledano, al que calificó de “herejía confirmada”. En cierta ocasión dijo: “Bien sé que dicen, tócale, tócale; más ¿qué hace al caso si yo digo verdad?”. Teniendo en cuenta que en Roma no tenían por menos a los conversos que a los cristianos viejos, fray Alonso encontró tal apoyo entre las gentes de Roma, que le adoraban como a un santo. Esta denuncia le llevó a la cárcel durante dos meses.

En el país trasalpino contó con la amistad de san Carlos Borromeo y la del papa Gregorio XIII, quien solía caracterizar de esta forma a los tres grandes predicadores de su tiempo: “Toletus docet, Panigarola delectat, Lupus movet”. Tal fue la estima alcanzada por fray Alonso que, años después, el mismo cardenal Federico Borromeo —sobrino de san Carlos— en su obra De sacris nostrorum temporum oratoribus afirma: “Alonso Lobo fue el mayor predicador y orador de su tiempo, y en tal grado, que no parece hubiera otro en aquella época que se le acercase”.
Su etapa en Italia culminaría con la predicación en Nápoles, donde se pronunció en contra de unos impuestos de gabelas. Esto le costaría la expulsión del país por parte del virrey.

A pesar de sus desafortunados encuentros con el santo oficio, fue granjeándose fama de buen predicador. En 1591, de regreso a España, se incorporó a la comunidad franciscana de Monte Calvario en Barcelona, donde pasó los dos últimos años de su vida aquejado de parálisis. Murió en olor de santidad el 15 de octubre de 1593.

 Ramos Iglesias, César "Alonso López de Medina Sidonia" en Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico electrónico (en red,
www.rah.es)


miércoles, 14 de marzo de 2018

Dimisión de Cervera

El ministro de Marina, Pascual Cervera, ha presentado su dimisión con carácter irrevocable. Llevaba muy poco tiempo en el Ministerio, pero las rebajas en el presupuesto de Marina le han movido a adoptar esa decisión.
Cervera piensa publicar un manifiesto explicando su conducta y asegura que nunca prometió hacer economías en su Ministerio. Cervera quiere aclarar su postura ya que al no ser diputado no podrá hacerlo en el parlamento.

Publicado en Diario de Cádiz el día 12 de marzo de 1893.

miércoles, 7 de marzo de 2018

MCCC Aniversario de Itiza y Félix

Este 2018 tiene la curiosa (y provechosa) casualidad de coincidirse en él varias efemérides, todas relacionadas con fallecimientos. A las del primer centenario de la muerte de Mariano Pardo de Figueroa, conocido como Dr. Thebussem, y al tercer centenario del óbito de Juan Simón Gutiérrez, pintor discípulo de Murillo, hay que unir otra fecha significativa en la historia asidonense: el martirio de Félix e Itiza, del que se cumplen 1300 años del suceso.

Pocas son las noticias que tenemos de ellos. Sabemos que son familia (Itiza el padre y Félix el hijo de este). En la obra Emporio de El Orbe, Cádiz ilustrada del P. Concepción (anotada también por el vicario Martínez en su obra sobre la Historia de Medina Sidonia) se recoge el siguiente párrafo:

Juan Monge le sucedió el año infeliz de la pérdida de España de 714, y desde que puso el pie en ella, ni él, ni sus sucesores tuvieron libertad por más de 700 años. Si bien se continuó su Catedral, pues era Juan Obispo por los años de 729. Como en otras partes hubo también mártires en esta ciudad. Dos pone Auberto, padre e hijo, Itiza y Félix. Sidoniae Felix & Pater eius Itiza Martyres , anno 718.
Es esta la única referencia que encontramos. Nada de su martirio, ni la acusación ni el modo, aunque teniendo clara la fecha a bien seguro tendrá que ser por no abrazar la fe musulmana.



A la memoria del pueblo asidonense se recoge más claramente a partir de 1864, cuando se rotula con los nombres de estos mártires dos callejones perpendiculares a la calle Varos. Sirva esta entrada para recordar tal suceso acontecido hace trece siglos.

sábado, 10 de febrero de 2018

Centenario de la muerte de Thebussem


Hoy se cumplen cien años de la muerte del insigne asidonense Mariano Pardo de Figueroa. Nos queda todo un año por delante para homenajear al escritor, bibliófilo, historiador y erudito abogado.
A modo de homenaje, reproducimos un extracto de las memorias que escribió José Amosa Utrera, y que se publicaron en la añorada revista Puerta del Sol (pulsa aquí para leer entero el texto):

"Don Mariano, que inmortalizó en la república de las letras el pseudónimo de DOCTOR THEBUSSEM, falleció en su Ciudad natal el día 11 de Febrero de 1918, a las diecisiete horas, momento en que quedó paralizado aquel prodigioso cerebro junto con su corazón, a los 89 años de edad; a consecuencia, según el parte facultativo, de debilidad senil. Al conocerse la triste noticia, la casa que habitaba el Doctor se llenó de personas de todas las clases sociales, para expresar su sentimiento de pesar por la muerte de tan ilustre personaje que por todos fue siempre querido, respetado y admirado.

Yo, que por mis pocos años, recorría constantemente todas las dependencias del inmueble con la inquietud que el triste acontecimiento y aquel gentío me producía, fui a su dormitorio, donde el cadáver se encontraba, que parecía estar mirando el cuadro de la Dolorosa con su puñal de plata atravesándole el corazón. Éste, juntamente con la lápida que contenía el epitafio visigótico a Servanda que se encontraba colocada en el patio y el Morrión de Fermoselle, constituían las tres antiguallas que Don Mariano, en varias ocasiones, me había hecho conocer y que constituían un tesoro muy estimado.

También, un poco más tarde, pasé por el salón donde había sido colocado el féretro todavía descubierto, en el que yacía el cadáver vestido con el uniforme bordado en plata, con el que le habían obsequiado los Jefes y Oficiales de Correos cuando fue nombrado Cartero Honorario de España y de las Indias; que aparecía cubierto con el hábito de Caballero de Santiago, y tocado con el birrete de la misma Orden.

El acto del sepelio tuvo lugar al siguiente día 12, constituyendo una impresionante manifestación de pesar, figurando en el cortejo fúnebre todo el Venerable Clero, con Cruz alzada y diversos estandartes. Detrás del féretro iban, además de sus familiares, las personas que eran o fueron miembros de la Corporación Municipal, precedidos de los Maceros y Clarinero; las cuales se turnaban en el gobierno municipal en los distintos procesos electorales, unos como miembros del partido Conservador y otros del Liberal, que eran los núcleos políticos que en aquel entonces predominaban, y que en el acto del sepelio vestían levita y relucientes sombreros de copa; detrás, la inmensa muchedumbre que quiso rendir su último tributo a tan preclaro asidonense o medinés, gentilicio que gustaba más de utilizar el fallecido.

Encontrándose mi padre entre los asistentes al entierro, utilicé su ausencia, para, mezclado entre la chiquillería, acompañar también al cadáver hasta el Cementerio Católico, donde hasta un día antes estuvo colocada una lápida cubriendo un nicho, en la que se leía "VACIO propiedad de Mariano Pardo de Figueroa", pues, desde bastante tiempo antes de su muerte, no sólo tenía adquirido en propiedad dicho lugar, sino que además, en un almacén existente en su domicilio, cuyo suelo estaba, por cierto, forrado de zinc, tenía guardado el que debía ser su féretro y también los candelabros y velas que debían estar encendidas las horas que, después de su muerte, permaneciera en su domicilio.

Poco antes de ocurrir este triste suceso, la revista "Coleccionismo" organizaba un homenaje nacional al Doctor Thebussem, acuñándose con este motivo medallas conmemorativas, de las que poseo una de plata y otra de bronce, y cuyo homenaje no llegó a celebrarse por la causa expuesta".

domingo, 4 de febrero de 2018

Retraso para el dique de la Carraca

La comisión de San Fernando y el Departamento de Cádiz continuó ayer sus gestiones en Madrid para conseguir las obras del dique de la Carraca.

Ayer se entrevistaron con el ministro de Marina, Pascual Cervera, que les explicó que antes del dique es necesario acometer las obras de la limpia de los caños. Sin los caños en condiciones, resulta inútil gastar en el dique.

Esta noticia ha causado pesar entre los miembros de la comisión.

Publicado en Diario de Cádiz el día 21 de enero de 1893.

jueves, 1 de febrero de 2018

Asidonenses ilustres: Manuel Moreno Mendoza


Manuel Moreno Mendoza nació en Medina Sidonia en 1862 dentro de una familia humilde. El padre trabajaba como gañán de cortijo y él era el menor de tres hermanos. Sólo tuvo la oportunidad de acudir durante unos meses a la escuela. Fue un autodidacta.

Manuel Moreno Mendoza se convirtió en la figura central del masonismo jerezano durante el primer tercio del siglo XX. Este dirigente político y social adquirió gran protagonismo en la Baja Andalucía mediante la creación de sociedades obreras de signo reformista y afines al republicanismo. Posteriormente, participaría en la lucha electoral, encabezando las candidaturas republicanas para las elecciones municipales y legislativas, siendo elegido alcalde de Jerez, y diputado a Cortes en dos ocasiones.

Durante este periodo impulsó también en esta ciudad la creación de varios periódicos y una imprenta que estuvo en su propio domicilio, donde se editaban algunas obras de contenido republicano. Sabemos también que mantuvo correspondencia con algunos republicanos históricos, como el presidente de la Primera República Española, Luis Salmerón, o con escritores regeneracionistas, como Joaquín Costa. Y se dice que uno de los personajes de La Bodega de Blasco Ibáñez, al que acompañó por la campiña jerezana mientras se documentaba para escribir la novela, está inspirado en el propio Moreno Mendoza.

Paralelamente a sus actividades políticas, sociales y periodísticas, descubrimos en él una vertiente masónica, menos conocida, pero muy importante. Desarrolló una importante actividad durante casi 40 años de militancia. Se inició en la masonería en un taller jerezano en 1897, pero tras el desmantelamiento de la institución en nuestra ciudad, se afilió a otro histórico taller de Ubrique, para continuar trabajando desde allí por recuperar el masonismo en la ciudad.

Su figura constituye un referente importante para la historia de Andalucía durante el primer tercio del siglo XX, como exponente de ese republicanismo reformista que representó. Moreno Mendoza fue elegido alcalde de Jerez durante la sesión que celebró la nueva corporación el 15 de abril de 1931, por 37 votos a favor, frente a uno, que obtuvo Roma Rubíes (que fue quien propició una escuela para San José de Malcocinado).

Pese a su avanzada edad (setenta años), sólo dos meses después de haber accedido a la alcaldía, resultaba elegido diputado a Cortes. La simultaneidad de ambos cargos y el hecho de tener que vivir a caballo entre Jerez y Madrid, lo pondrían en una delicada situación, e iba a sufrir una dura oposición por parte de algunos sectores que formaban la coalición que lo habían aupado a la alcaldía.

Finalmente, durante la sesión del 19 de diciembre de 1931 un nuevo incidente entre radicales y socialistas, provocaba la dimisión de Moreno Mendoza. Abandonó definitivamente nuestra ciudad en 1934, para instalarse en Madrid con su familia. La marcha de quién había sido referente del republicanismo en buena parte de la provincia gaditana, pasaba casi desapercibida, sólo sus más allegados le despidieron y lo acompañaron hasta la estación de tren.
 
En la capital, el veterano dirigente abandonaba cualquier actividad política y las relaciones con su antiguo jefe político, Alejandro Lerroux, llegaron a ser casi inexistentes. Sin embargo, siempre mantuvo a nivel personal unas relaciones cordiales con Martínez Barrio. Quiso permanecer al margen de la ruptura de los republicanos. Con el aislamiento político llegaron también las dificultades económicas.
 
El estallido de la guerra civil sorprendió a Moreno Mendoza en Madrid. Pero la familia iba a quedar trágicamente dividida. Su hijo Jesús fue detenido en Sidi-Ifni por oponerse a los militares sublevados. La angustia producida por la crueldad de la guerra y el temor fundado de que su hijo iba a ser fusilado (como así ocurrió), terminaron por agravar su delicado estado de salud.
 
Falleció el 16 de septiembre de 1936, en plena guerra civil. Fue enterrado en el cementerio de la Almudena ante sólo tres personas como testigos. El histórico dirigente, recibido en algunas poblaciones a comienzos de siglo por las multitudes, desaparecía de esta forma y en medio de un enfrentamiento que él mismo había tratado de evitar a lo largo de su dilatada trayectoria.

(Artículo publicado en el diario La Voz digital).

jueves, 14 de diciembre de 2017

El Almirante Cervera, nuevo ministro de Marina

El Gobierno presidido por Práxedes Mateo-Sagasta, quedó definitivamente formado ayer al aceptar la cartera de Marina el capitán de navío de primera clase Pascual Cervera Topete.
 
Cervera dirigía los Astilleros del Nervión desde que fue incautado por el Estado y antes de aceptar la cartera de Marina mantuvo diversas entrevistas con Sagasta ya que quería conocer hasta donde llegarían las economías en el presupuesto de la Armada.
 
Tras jurar su cargo, Cervera manifestó que piensa corregir abusos y reorganizar el servicio con economías, suprimiendo gratificaciones y servicios inútiles.
 
El nuevo ministro de Marina es natural de Medina Sidonia, donde nació el 18 de febrero de 1839. Tiene, pues, 53 años y lleva 38 de servicios en la Marina.
 
De reconocido valor personal, con infinidad de servicios, es muy querido en la Marina y tiene mucho de la franqueza que caracterizaba a su tío Juan Bautista Topete
 
Publicado en Diario de Cádiz el 14 de diciembre de 1892.

viernes, 24 de marzo de 2017

Medina Sidonia y el mar (y VI)


Y, como honra y prez de la Armada Española vio por primera vez la luz en Medina Sidonia el 18 de febrero de 1839, según consta en la partida de bautismo que se archiva en nuestra Iglesia de Santa María, y no en otra parte, como afirman con error algunos, el bravo marino D. Pascual Cervera y Topete, por antonomasia "El Almirante Cervera", cuyo nombre ostenta una de las mejores unidades de nuestra actual Armada; fue Ministro de Marina y asombro de los mismos enemigos que destruyeron su escuadra.

El nombre de Medina Sidonia debiera campear en el costado de un navío español como premio a tanta gloria como sus hijos supieron darle a la Patria en días aún no lejanos.

viernes, 17 de marzo de 2017

Medina Sidonia y el mar (V)


Pocos fueron durante los siglos XVIII y XIX los que llegaron a la dignidad de Capitán General de la Armada, que ostentó al final de su carrera el noble marino medinés D. Juan Mª Villavicencio y de la Serna, cuya biografía militar está plasmada de hechos brillantes y heroicos.

Vitoria fue el lugar donde ante un pelotón moría el ex Ministro de Marina D. Manuel Montes de Oca y García de Alzugaray, intrépido marino condecorado con la Cruz de la Diadema Real, hijo ilustre de este suelo, que supo estoicamente presentar su pecho en defensa de un ideal sagrado.

sábado, 11 de marzo de 2017

Medina Sidonia y el mar (IV)

El río grande de San Pedro en la costa de Buenos Aires fue testigo de la gloriosa muerte de D. Francisco Butrón Moxica, Teniente de Fragata; y su hermano D. Juan de Dios, a quien el Rey se dignó conferir el grado de Teniente de Navío como honra y premio a muerte tan singular; émulo de la gloria de su hermano, dio su vida a la entrada del estrecho de Gibraltar sobre la cubierta del "Santo Domingo" del que era segundo comandante.
También Pérez Galdós pone en labios de Alcalá Galiano, dirigiéndose al asidonense Guardia Marina D. Alonso Butrón, encargado de la bandera: "Cuida defenderla; ningún Galiano se rinde y tampoco un Butrón debe hacerlo". 

viernes, 10 de marzo de 2017

Dos noticias juntas

"El almirante Cervera:
El almirante Cervera se agrava por momentos. El enfermo rodeado de sus hijos y de varios compañeros, está muy animoso; aguardando  la muerte cristianamente.

Hundimiento:
Se ha hundido un pabellón de la fábrica d« electricidad de Medina Sidonia".

Publicado en La Vanguardia el 11 de marzo de 1909.

lunes, 6 de marzo de 2017

Medina Sidonia y el mar (III)

Digno de encomio es en verdad la semblanza de D. Álvaro López de Padilla, joven y apuesto Guardia Marina, promovido a Alférez a los seis meses, quien después de muchos actos de heroísmo, cuando el comandante lo mandaba retirar por encontrarse herido en un brazo, contestó: "Que debía trabajar hasta el último aliento..." y, atándose un pañuelo en la herida, siguió luchando hasta que una bala de cañón le partió el cuerpo por medio.

lunes, 27 de febrero de 2017

Medina Sidonia y el mar (II)

Traemos en primer lugar a colación a los hermanos D. Francisco y D. Luis de la Serna, el primero de los cuales, con gesto heroico, se opuso a la entrada en Cádiz de una escuadra inglesa, y el segundo muere gloriosamente después de muchas acciones valerosas abrazado a su bandera sobre el barco del que era Alférez.
D. Pedro Novela Espínola muere peleando valerosamente sobre el navío "Princesa" contra tres naves inglesas que le atacaban en los mares de El Ferrol.

lunes, 20 de febrero de 2017

Medina Sidonia y el mar (I)

Reproducimos en varias entradas un texto de Pedro Medina Moreno que aparecía en el folleto de la Feria de 1959 titulado Medina Sidonia y el mar.

El brillo deslumbrante del sol poniente al rielar sobre las azules ondas del Océano, que baña las costas gaditanas, atrajo con embrujo irresistible a los hijos de Medina hacia el mar, dejando en el mismo una estela de proezas, que la historia patria registra con letra áurea en sus límpidas páginas.
No importó en ninguna época que nuestro pueblo sea mediterráneo como lo coloca Plinio, es decir, tierra sin ribera puesto que como alcázar de ingente navío domina en su horizonte el mar seductor y al que volaron sus nobles hijos para plasmar en él sus gestas, orgullo de la Patria y admiración del Universo. 
Prolijo sería narrar todos los hechos de los marinos asidonenses y nombrar, a su vez, todos los que pertenecieron y pertenecen a la Armada Nacional; permítasenos relatar algunos hechos como aserto de nuestra tesis y porque son dignos de ser conocidos por los hijos de Medina.
Nota: la referencia a Plinio viene de la siguiente inscripción que realizó el autor romano: et in mediterraneo Asido quae Ceasarina.

domingo, 19 de febrero de 2017

Sobre efemérides y otras conmemoraciones

Nos causa cierta sorpresa el "revuelo" en las redes sobre la entrada dedicada al Almirante Cervera (escrita, por cierto en octubre de 2012) a colación del recuerdo la efeméride de su nacimiento. Y este revuelo no es por la gran acogida que ha tenido ahora, comparada con la que tuvo hace 5 años, sino por los textos que la acompañan en las que se quejan del escaso eco de tal conmemoración.

Consideramos que no son del todo ciertas y necesarias, y a continuación exponemos por qué.

En primer lugar, se echa en falta que ayer ninguna institución celebrara el nacimiento de Cervera. Consideramos que es algo casi imposible y no normal. Conmemorar a una persona ilustre es casi un deber de las instituciones y de la población, pero creemos que debe ser en momentos destacados, como normalmente se realiza. Por momentos destacados nos referimos a las fechas cercanas a un "número redondo", por llamarlo de algún modo, es decir, cuando se conmemoran por ejemplo los cincuenta años, o los cien, del nacimiento o fallecimiento del personaje. Es lo habitual. Pasó en 2012 con la Constitución de La Pepa, en 2016 con el Año Cervantes o lo que ocurrirá el año que viene con el pintor Murillo. ¿Os imagináis que todos los días se haga una celebración en homenaje a todas las personas destacables que nacen o mueren con el día propio? Sería casi imposible.

Cervera murió en 1909 y justo cien años después se realizaron una serie de actos en su memoria, que incluyó un homenaje en el Panteón de Marinos Ilustres, lugar en donde está enterrado. De ahí a decir que es un personaje olvidado por los asidonenses va un trecho muy grande. No es cierto, puesto que ya se le han hecho varios homenajes, tiene una avenida, un busto en un parque (de su estado de conservación hablaremos otro día, debido en gran parte por la falta de civismo). Incluso tenemos la suerte de contar con parte de su archivo, que fue donado por sus descendientes y está debidamente catalogado y custodiado en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad. ¿Olvidado Cervera? Olvida quien quiere. A ver cuántos van a consultar por ejemplo estos fondos al Archivo, o será que estamos acostumbrados a participar sólo en fastos y al día siguiente nada. Igual hasta no se participa. Recientemente se le dio homenaje a un asidonense que murió en un campo de concentración nazi y la afluencia fue bastante corta, quizá porque no fue marino militar. Y decimos esto porque en 2013 fue el centenario de la muerte de Antonio Sánchez Moguel y no se hizo ninguna actividad en su memoria, y nadie (o pocos) se rasgó las vestiduras ni se criticó que pasara el año en balde sin un ínfimo homenaje. ¿No lo merecía?

También pensamos que no es justo encumbrar a Cervera como "grande entre los grandes". Ojo, que no se malinterprete. La figura del marino asidonense es de gran importancia en la Historia no sólo local, sino nacional e incluso internacional. Pero no es el único. Muchos han sido los marinos asidonenses de igual (o más) importancia en la Historia. Y no solo los otros conocidos (Villavicencio), razón por la cual desde mañana iremos brevemente dando conocimiento de ellos, con el fin de divulgar nuestra Historia. Y solo no hemos tenido militares, también ha habido pintores, escritores, dramaturgos, inventores...

Ese ha sido nuestro principal propósito a la hora de iniciar este blog: la divulgación. Y modestamente lo vamos intentando. Hemos hablado de un vecino que marchó a México y se convirtió en uno de los mejores arquitectos e ingeniero de su época; de un isleño erudito que vivió en Medina Sidonia y escribió una de las mejores traducciones de la Ilíada (y del cual se han interesado hasta investigadores de Costa Rica o Barcelona); de otro vecino que llegó a gobernador de Puerto Rico, etc. Como sociedad debemos pedir la implicación de las instituciones para conmemorar nuestra Historia, pero también participar en las mismas, no solo cuando toca. Para el año que viene, por ejemplo, tenemos el centenario de la muerte de Thebussem (muerte que por cierto ocurrió un 11 de febrero, hace ocho días, y nadie se alteró). Esperemos que se conmemore como debe y que participemos todos de ello.

La obra del mes: Esperanza

  Dice que la esperanza es lo último que se pierde. Traemos esta entrada con una de las representaciones de las virtudes teologales que se e...