jueves, 29 de diciembre de 2011

Edificio de la futura Escuela de Hostelería

A esperas de su apertura (y sobre todo esperando que no sufra deterioro el edificio, como apuntan algunas fuentes) traemos hoy para conocimiento de una reciente construcción que suele pasar desapercibida, al estar situada en una zona de poco tráfico, pero que ha recibido numerosos elogios. No en vano, ha sido nombrada obra seleccionada para el Catálogo del programa Bienal Arquía/Próxima 2010 de la Fundación Caja de Arquitectos de Barcelona.







El edificio de la futura Escuela de Hostelería de la localidad está construido aprovechando las antiguas instalaciones del que fuera el matadero de Medina Sidonia. Reformado por los arquitectos María González y Juanjo de la Cruz, aprovecha como hemos indicado la estructura del matadero (del que podemos admirar la portada con el escudo de la ciudad labrado en piedra, o el precioso tejado) para hacer las dependencias del nuevo centro formativo, y añadiendo nuevos componentes del solar vecino. Mediante una nueva cubierta de cerámica cocida, han solucionado la integración de las reformadas dependencias, asemejándose a la tipología de tejas empleadas en la arquitectura popular asidonense, a la vez que permite la iluminación entre muros.












Asimismo, se ha dado un valor importante a los patios-chimeneas para una correcta ventilación, y pequeños detalles, como unos maceteros de hierbas aromáticas que usarán los futuros alumnos de esta escuela, que será regentada por la Fundación Forja XXI. En las naves del matadero se sitúan los comedores didácticos, abiertos al patio principal.












El edificio cuenta con 18 cocinas, zona de bar y restaurante, comedor, aulas de formación, biblioteca y salón de actos; además de los despachos de administración y dirección. Su inauguración iba a tener lugar esta primavera, pero desconocemos la causa de la demora. A fecha de hoy, y con el curso escolar iniciado, imaginamos que se retrasará hasta el segundo trimestre de 2012.






En palabras de los arquitectos:
Intervenir en la ciudad histórica tiene algo de acodarse, de instalarse, de cobijarse en los huecos y porosidades consolidados a lo largo del tiempo. La densidad de la arquitectura del matadero: muros, patio, piedras y las columnas desplazadas del templo fenicio de Hércules-Melcart donde ataban a las reses, contrasta con el espacio potencial existente definido por el muro perimetral que ha permanecido vacío durante años como lugar de llegada del ganado, callejón de sacrificio y corral de porcino y vacuno.


Fotos tomadas de la web de Fernando Alda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ha quedado muy bien. Una reforma hecha respetando la historia. Muy bonitas las fotos.

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